En varias ocasiones Jesús tuvo que enfrentar a los fariseos con sus pecados, aunque eran expertos en la ley judía y tenían posiciones prominentes en la comunidad. Los fariseos estaban más interesados en cumplir con las reglas humanas que con los mandamientos de Dios. Jesús usó esta parábola para decir que la exhibición espiritual es de poca importancia para Dios. Lo que verdaderamente vale es un corazón humilde. Para hacer su punto, usó a un cobrador de impuesto como ejemplo de un hombre justo, aunque los cobradores tenían mala fama de ser traidores.
Cita bíblica: Lucas 19:9-14
Palabras e ideas claves: Humildad, justificación, arrepentimiento, exhibición
La parábola del fariseo y el cobrador de impuestos:
"A unos que a sí mismos se consideraban justos y menospreciaban a los demás, Jesús les dijo esta parábola: "Dos hombres fueron al templo a orar: uno de ellos era fariseo, y el otro era cobrador de impuestos. Puesto de pie, el fariseo oraba consigo mismo de esta manera: "Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás, que son ladrones, injustos y adúlteros. ¡Ni siquiera soy como este cobrador de impuestos! Ayuno dos veces a la semana, y doy la décima parte de todo lo que gano." Pero el cobrador de impuestos, desde lejos, no se atrevía siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: "Dios mío, ten misericordia de mí, porque soy un pecador." Yo les digo que éste volvió a su casa justificada, y no el otro. Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido." (RVC)
Significado y lecciones:
Dios no se impresiona mucho con los shows. No se impresiona con oraciones largas, ni con diezmos grandes, ni tampoco con caras tristes durante el ayuno. Por esto fue que Jesús usó esta ilustración al dirigirse a un grupo de personas que les gustaba andar declarando las cosas buenas que hacían. Con esta parábola Jesús los puso en su lugar.
El fariseo representa a las personas que son espirituales en apariencias solamente. Son personas que todavía no han entregado su corazón a Dios. Buscan la admiración de los demás, les gustan los títulos, las posiciones visibles en la iglesia, y piensan que por que hacen cosas visiblemente buenas, tienen derecho a juzgar a otros. ¿Para que necesita una persona como esta a Dios si ya se esta justificando a si mismo? Lamentablemente el orgullo ocupa demasiado lugar en el corazón del fariseo.
El cobrador de impuesto representa a las personas que admiten su necesidad de Dios. La imagen de este hombre golpeándose el pecho es bien conmovedora porque podemos visualizar su dolor y arrepentimiento. El hecho de que no pudo levantar los ojos al cielo nos dice que estaba consiente que era un pecador y estaba en la presencia de un Dios justo. Su actitud de humillación fue correcta.
Tenemos que tener cuidado de no ser como el fariseo. Que nuestra intención siempre sea glorificar a Dios en todo lo que hagamos y digamos. Cuidado con pensar que estas por encima de otra persona debido a nivel espiritual. Solo Dios conoce el corazón de una persona. ¡Lo increíble es que Dios en cambio enaltece a los humildes!
Puntos clave para recordar:
- Dios no se impresiona con los shows.
- Un corazón humilde es atractivo para Dios.
- El que se enaltece, será humillado.
- El que se humilla será enaltecido.
- Nadie se puede declarar justo a si mismo.
- La justificación viene por medio de la fe en Jesucristo.

